icon arrow-down icon arrow-left icon arrow-right icon arrow-up icon bars logo of american-express logo of visa logo of mastercard logo of paypal icon stripe logo of discover icon credit-card icon mail icon facebook icon rss icon google-plus icon instagram icon linkedin icon phone icon pinterest icon play-btn icon add btn icon search icon shopping-cart icon tag icon close little close icon icon trash icon user icon vimeo icon whatsapp icon youtube icon oxxo icon spei icon twitter icon fancy icon grid view icon list icon like icon tumblr logo of diners

Comprador compulsivo, ¿eres una persona adicta a las compras?

Comprador compulsivo, ¿eres una persona adicta a las compras?

¿Alguna vez te han dicho que cuando tienes dinero “se te queman” las manos por gastarlo? Eso quiere decir que cuando tienes en tu poder una suma monetaria de considerable valor a tu parecer, sientes muchas ganas de gastarlo, ya sea en un gusto personal o invitándole algo a tu familia y seres queridos. Por supuesto, no está mal consentirse de vez en cuando y es una actividad mucho más sana cuando aprovechas ofertas o descuentos y tienes mucho cuidado de no gastar en los meses más peligrosos para tu tarjeta de crédito. 

Sin embargo, a las personas que se “consienten” todos los días gastando dinero que no tienen, usando en exceso sus tarjetas de crédito y afectando la calidad de vida tanto de ellos como de sus familias se les conoce como compradores compulsivos y contrario a lo que dicen los reality shows, es una realidad que afecta entre al 3% y al 7% de la población a nivel mundial.

¿Qué es un comprador compulsivo?

La oniomanía o Trastorno de compras compulsivas se refiere a una conducta adictiva de las personas por comprar ropa, zapatos o cualquier tipo de bienes materiales, ya sea que lo necesiten o no. La investigadora de la facultad de psicología de la UNAM y especialista en esta conducta compulsiva, Gabriela Orozco Calderón, explica que las personas en general somos vulnerables a este padecimiento debido a que social y culturalmente se nos insta todo el tiempo a comprar cosas para tener un estatus y un valor. Las personas que viven con sentimientos de venganza o aburrimiento constantes llegan a ser las más afectadas, además de que este comportamiento se acentúa en épocas decembrinas.

Generalmente ataca de manera más agresiva a las mujeres que a los hombres y aunque los manuales psiquiátricos no incluyen como enfermedad a la oniomanía, es reconocida como una adicción, pues los que la padecen reciben la misma excitación al comprar que los adictos a las drogas, al sexo o a los juegos de azar, pero es un placer efímero que da paso inmediato a los sentimientos de culpa. En el caso de los afectados con trastornos más graves, su adicción a las compras llevan a peleas familiares por los gastos desmedidos, la culpa que sienten es aún más grave y dolorosa y sólo desaparece cuando vuelven a comprar por compulsión. A los afectados se les conoce como “compradores bulímicos” porque, al igual que las personas que padecen bulimia, tratan alejarse de aquello que sienten que les hace mal, pero les provoca tal dolor psicológico (y hasta físico) que sólo sienten alivio al ceder ante la tentación, sólo para volver a sentirse culpables y repetir un ciclo tóxico y sin fin.

¿Por qué las personas se vuelven adictas a las compras?

Al igual que muchos padecimientos actuales, las principales causas de la oniomanía residen en situaciones psicológicas y socioculturales.

En una sociedad globalizada que le pone valor a las personas dependiendo de cómo se ven y cuántas cosas tienen fomentado por las redes sociales, las principales causas de que una persona termine siendo un comprador compulsivo pueden venir de una obsesión por su imagen corporal, por cómo la gente los percibe. Tal vez no caigan en trastornos alimenticios, pero están desesperados por estar a la par de las tendencias y por muy glamouroso que suene el término “adictos a la moda” realmente no tiene nada de positivo. Las personas atormentadas por la opinión pública ceden ante las ofertas y los anuncios que prometen cumplir sus sueños si adquieren sus productos.

Otra razón puede ser la que de querer llenar el vacío emocional que deja la soledad o un rompimiento amoroso. La sensación de control sobre algo en su vida y de poder llevarse algo a casa hace que las personas que llevan mucho tiempo solas o acaban de romper una relación se vuelvan compradores compulsivos.

La baja autoestima es también una causa frecuente de la oniomanía, pues la constante necesidad de atención y aceptación en un grupo social específico pone pensamientos intrusivos en la mente de las personas de comprar cosas realmente innecesarias sólo para proyectar un imagen que creen será bien vista por aquellos a quienes buscan agradar.

Finalmente, las personas que sufren este padecimiento pueden estar siendo víctimas de su propia educación. Es decir, si durante sus diferentes etapas de crecimientos siempre obtuvieron todo lo que quisieron y nunca conocieron los límites, no van a aceptar cambiar su estilo de vida y sus conductas de compra terminan perjudicándolos si ya no tienen los recursos para mantenerlo, lo cual suele ser el caso porque regularmente no tienen el hábito de trabajar al crecer sólo teniendo que extender la mano para obtener algo.

Consecuencias

A parte de las obvias que incluyen una pésima calificación en el buró de crédito por las deudas acumuladas de los meses sin intereses y uso excesivo de las tarjetas de crédito, hay una lista de consecuencias que llevan al comprador compulsivo a darse un duro golpe contra la realidad cuando se dan cuenta que no pueden mantener el ritmo de vida que estaban llevando.

Primero, su vida se convierte en una mentira. Constantemente tienen que fingir estar bien, construir castillos en el aire para engañar a sus seres cercanos y que sigan creyendo que viven la vida perfecta. Las personas con baja autoestima o autoproclamadas “fashionistas” son las más propensas en caer en ésto.

Después, llega la ansiedad. Una cosa es convencer a tus amigos de que todo va de maravilla y otra es persuadir al banco de que no te acumule intereses ybuscar la forma de salir de deudas. Los adictos a las compras sienten que no pueden pedir ayuda y tratar de salir por su cuenta de una adicción los puede convertir en compradores bulímicos.

Poco a poco, la adicción comienza a afectar otros aspectos de su vida, como el trabajo, la familia, la escuela o las relaciones de pareja. Como el alcoholismo o la drogadicción, un comprador compulsivo no se concentra correctamente si no está gastando su dinero (o el dinero de otros) en algo. Existen casos de personas con oniomania que llegaron al extremo de robarle dinero a sus parejas, amigos o padres para saciar su adicción. 

Además, dado que lo que compran no son cosas que les sean realmente útiles, terminan convirtiéndose en acumuladores, lo cual puede llevarlos vivir en condiciones de higiene lamentables, afectando gravemente su calidad de vida y la de aquellos que los rodean. Si la adicción termina con el comprador compulsivo completa o parcialmente solo, sin un freno a su terrible toma de decisiones, el padecimiento sólo se hace peor, dejando a su paso un sufrimiento constante, cambios de humor repentinos y la necesidad casi dolorosa de llenar el vacío emocional con aún más cosas.

¿Cómo mejorar tus hábitos?

Dado que se trata de un trastorno psicológico real, lo mejor que puedes hacer es buscar ayuda profesional y llevar a cabo una terapia cognitiva conductual, pero a parte de ello, puedes llevar a cabo las siguiente acciones para mejorar tu calidad de vida más rápidamente. Y no tienes que hacerlo solo, siempre es bueno tener cerca a gente a la que aprecias para salir adelante en tus momentos más oscuros.

Haz un presupuesto

Si planeas tus compras con anterioridad, es más probable que evites gastar en aquello que no necesitas. Si sientes que no puedes hacerlo solo, pidele a alguien de confianza que te ayude a limitar tus gastos, de tal modo que sólo tengas acceso al monto que necesitas para solventar tus gastos fijos.

No compres le hagas caso a tus emociones

Evita hacer gastos cuando te sientas muy triste, enojado o feliz. Las emociones, positivas o negativas, son un impulso para las compras compulsivas. Si sientes algo con gran fuerza, busca distraerte con otras actividades que también disfrutes, ya sea solo o acompañado.

Que alguien vaya contigo siempre que salgas

Tener un amigo o alguien de confianza mucho más prudente que te detenga inmediatamente cuando te vea entrar a una tienda es siempre una gran idea para evitar caer en la tentación. Dile que tiene total libertad, pero que bajo ninguna circunstancia te deje comprar cosas que no necesitas. Si te has convertido en un comprador compulsivo debido a tu autoestima y la necesidad de sentirte aceptado, piensa en esa persona que te acompaña, en que no quieres defraudar su confianza. Ese será un buen impulso para salir adelante.

Deshazte de lo que no necesitas

Los compradores compulsivos generalmente se convierten en acumuladores. Si tienes muchas cosas que no has usado en mínimo dos años, véndelas o que sirvan de regalos, el punto es no tenerlas cerca y que sean un recordatorio constante de una necesidad que NO tienes que satisfacer.

Si eres un comprador compulsivo, no tengas miedo de buscar ayuda, recuerda que si no lo haces terminarás afectando a tus seres queridos. Esperamos que en caso de padecer este trastorno, el artículo que acabas de leer te sirva de impulso para identificar las alertas rojas y saber cómo mejorar tus hábitos antes de que sea demasiado tarde. 

No dejes que comprar se vuelva un martirio, mejor aplica lo que aprendiste para hacerlo de forma sana y sigue disfrutando como siempre.