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¿Tener un negocio propio o ser asalariado?

¿Tener un negocio propio o ser asalariado?

Son varias las razones por las que trabajamos la mayor parte de nuestra vida. En principio para poder subsistir, ya que sin dinero difícilmente podemos cubrir nuestras necesidades básicas como seres humanos; no obstante, después vienen aspectos como cuidar y proteger a nuestra familia y poder gozar de una estabilidad y libertad financiera.

Aun así, cada persona valora de manera diferente estas variables y eso se debe a que no todos concebimos al trabajo de la misma forma, lo que termina llevándonos por diferentes caminos.

Esa es la razón por la que, desde el momento en que empezamos nuestra vida laboral, es importante evaluar qué es más conveniente para nosotros a mediano y largo plazo, de acuerdo con nuestros intereses personales y profesionales: ¿Tener un negocio propio o ser asalariado?

Sin duda, cada uno tiene sus ventajas o desventajas, no obstante, al final del análisis quedará claro cuál es la opción más conveniente.

¿Ser asalariado?

¿Tener un negocio propio o ser asalariado?

En sí, toda nuestra vida nos preparan para trabajar para otras personas cuando seamos adultos.

Nos volvemos asalariados cuando decidimos realizar ciertas tareas y actividades a cambio de un sueldo. Esto tiene que ver directamente con las personas que se emplean en una empresa para recibir ciertos beneficios a cambio.

Entre las ventajas que podemos encontrar están las siguientes:

  • Salario fijo: Ser asalariado nos da la seguridad de recibir un sueldo fijo cada cierto tiempo. Este puede ser mensual, quincenal o semanal, lo cual nos permite planificar gastos a corto plazo.
  • Prestaciones y servicios: Un asalariado cuenta con protección y beneficios de la ley, como seguridad social, aguinaldo, prima vacacional, seguro de vida, fondos de ahorro, entre otros.
  • Horario determinado: Pocas veces un asalariado debe trabajar fuera del horario establecido, por lo que puede aprovechar sus días de descanso para seguirse preparando o para tomar actividades recreativas.

No obstante, también existen algunas desventajas que tomar a consideración:

  • Límite salarial: Los asalariados pocas veces pueden alcanzar ingresos muy altos. Por supuesto, hay sus excepciones, sin embargo, en la mayoría de los casos se llega a un salario límite que es difícil rebasar, sobre todo si la empresa en la que se encuentra no ofrece gran crecimiento.
  • Estancamiento profesional: Al igual que el salario, el crecimiento profesional se ve sujeto a diferentes variantes. Ciertamente, el talento cuenta, así como la dedicación, pero en ocasiones para lograr escalar posiciones hace falta algo más que eso. En algunas administraciones la burocracia ignora los méritos y lo que prometía ser una carrera brillante se queda en un simple trabajo de oficina.
  • Poco margen de decisión: El asalariado pocas veces puede elegir sobre su traslado a otra ciudad o sobre los compañeros con los que le gustaría trabajar, por lo que siempre deberá estar a expensas de lo que sus jefes le digan.
  • Inestabilidad: A pesar de que ser trabajador puede dar seguridad salarial, siempre está la posibilidad que te despidan, por lo que dependes de forma permanente de alguien más.

¿Tener un negocio propio?  

¿Tener un negocio propio o ser asalariado?

Convertirte en emprendedor puede ser difícil, pero si funciona, las recompensas son muy satisfactorias.

Tener un negocio propio nos da mayor independencia financiera y libertades que un asalariado difícilmente puede tener. Estas son algunas de las ventajas más sobresalientes:

  • Flexibilidad de horario: Tener un negocio propio da la posibilidad de entrar o salir más temprano, o atender una emergencia sin necesidad de gestionar permisos.
  • Delegación de tareas: Como dueños de un negocio tendremos la opción de contratar personal calificado para ciertas actividades, en caso de requerir apoyo adicional para impulsar el crecimiento de la empresa.
  • Mayores ingresos: Si bien primero es importante posicionar la empresa, eventualmente se pueden alcanzar ingresos superiores a los iniciales. De esta manera, el único límite que existirá será el trabajo y esfuerzo que se le dedique al negocio para que siga creciendo.
  • Conocimientos adicionales: Al ser responsables de un negocio, se pueden adquirir conocimientos en diferentes áreas, por ejemplo, en administración, mercadotecnia, contabilidad y recursos humanos.

Sin embargo, al igual que los asalariados, existen algunas desventajas:

  • Sin prestaciones ni beneficios: Como emprendedores no se cuenta con vacaciones pagadas, asistencia médica, ahorro para el retiro, entre otros beneficios que otorga la ley.
  • Poco tiempo libre: Al ser dueños de un negocio en ocasiones es difícil encontrar suficiente tiempo libre para la familia, los amigos o para uno mismo, dado que toda la obligación de la empresa cae sobre ellos.
  • Mayores responsabilidades:Tener un negocio propio implica hacerse cargo del pago de impuestos, seguros, sueldo y otros servicios tanto de los empleados como de la empresa misma.

¿Por qué es mejor tener un negocio propio?

En la actualidad, muchas personas (sobre todo jóvenes) están optando por emprender sus propios negocios.

Basándonos en el cuadrante de flujo de dinero de Robert Kiyosaki, existen 4 patrones mentales que determinan la forma en que las personas ganan dinero. Estos se dividen en: Empleado, autoempleado, dueño de un negocio e inversionista.

El empleado, es aquel que prioriza la seguridad de un sueldo fijo, por encima de la incertidumbre y la riqueza. En este sentido, prefiere destinar su tiempo y esfuerzo en trabajar para otros a cambio de dinero. El autoempleado, si bien se considera su propio jefe, también está sometido a intensas horas de trabajo para poder tener ingresos, sin embargo, éste lo justifica pensando que no necesita rendirle cuentas a nadie, dándole valor a su “libertad”.

Del otro lado está el dueño del negocio, aquel que crea su propia empresa y busca talentos en quien confiar para delegar tareas y actividades. Al tener personal que trabaje para él puede gestionar su tiempo libre, sin dejar de generar dinero. En esta misma línea se encuentra el Inversionista, el cual pone a trabajar su dinero, con la finalidad de generar más capital, sin necesidad de invertir tiempo ni esfuerzo.

Si bien podríamos considerar que el autoempleado puede regular su tiempo y esfuerzo de manera independiente, en ningún momento podrá tener libertad financiera porque sus ingresos siempre estarán relacionados con el tiempo que dedique a su actividad. Para que pudiera realmente alcanzar cierta independencia, debería apostar por tener empleados que, como el dueño del negocio, saquen la mayor parte del trabajo por él.

Para poder tener libertad financiera es importante pasarnos del lado derecho, donde están los dueños e inversionistas. Estos no temen arriesgar y deciden utilizar sus recursos para generar más ingresos de forma ilimitada.

¿La conclusión?

Si bien al ser asalariados podemos abrir una cuenta de ahorro, tener vacaciones y comprarnos algunos inmuebles (a través de créditos bancarios), jamás gozaremos de la posibilidad de dejar de trabajar. En cualquier momento el dinero se agota y es necesario empezar de nuevo y aunque perdamos nuestro empleo tenemos la responsabilidad de buscar uno nuevo antes de que el seguro de desempleo llegue a su fecha límite.

Pocas cosas tienen tanto valor como tener libertad financiera, por lo que hay que invertir en información y conocimiento, y asumir riesgos para tener el futuro que deseamos.

Por esta razón es importante tomar consciencia de los beneficios a largo plazo que nos dará tener un negocio, tanto de manera personal como profesional.